noviembre 3, 2026
Se me AGOTA la PACIENCIA con mi COCHE ELÉCTRICO | te CUENTO la VERDAD
Después de nueve meses y aproximadamente 28.000 kilómetros con mi Renault Scenic E-Tech eléctrico, ha llegado el momento de contar una experiencia que nunca pensé que tendría que vivir con un coche prácticamente nuevo.
Y quiero dejar algo claro desde el principio: estoy muy contento con el Renault Scenic como coche. Es espacioso, cómodo, tiene unas prestaciones excelentes y su batería de 87 kWh me permite realizar viajes largos con bastante tranquilidad. De hecho, recientemente mi mujer realizó un viaje de unos 450 kilómetros entre Alicante y Madrid.
Sin embargo, durante estos meses he sufrido varios problemas que han terminado convirtiendo mi experiencia con el servicio posventa en una auténtica frustración.
Fallos de carga, discos de freno deteriorados, conexiones USB que han dejado de funcionar y un aire acondicionado que, desde mi punto de vista, no enfría como debería.
Pero lo que más me ha molestado no son únicamente las averías. Es la sensación de tener que convencer al taller de que mi coche tiene problemas que necesitan una solución.
Compré un Renault Scenic E-Tech pensando en la tranquilidad de una marca europea
Mi Renault Scenic E-Tech es la versión eléctrica equipada con la batería de 87 kWh.
Lo compré como vehículo de kilómetro cero, con apenas 40 kilómetros en el marcador. Prácticamente era un coche nuevo, procedente de exposición.
Hasta entonces había comprado principalmente coches de segunda mano. Y cuando compras un vehículo usado, especialmente si ya no tiene garantía, sabes que determinadas reparaciones pueden terminar saliendo de tu bolsillo.
Esta vez quería algo diferente.
Quería comprar un coche prácticamente nuevo, con garantía, de una marca consolidada y con una red de concesionarios y talleres oficiales detrás.
Mi idea era muy sencilla: si surgía algún problema, lo llevaría al servicio oficial, lo revisarían y me darían una solución.
Pero después de estos nueve meses tengo que reconocer que he sufrido más incidencias que con algunos de mis anteriores coches de segunda mano.
Primer problema: el Renault Scenic interrumpe la carga programada
Este es, sin duda, el fallo que más quebraderos de cabeza me ha provocado.
Desde aproximadamente el primer mes empecé a detectar que el coche interrumpía la carga de manera aparentemente aleatoria.
En casa tengo instalado un cargador V2C Trydan y utilizo una tarifa eléctrica de Iberdrola.
Para evitar conflictos entre diferentes sistemas, no tenía ninguna programación de carga activa en el cargador ni en la aplicación de la compañía eléctrica.
La única programación estaba configurada en el sistema de Renault, para cargar entre las 23:00 y las 8:00 horas.
El problema era que el coche comenzaba a cargar correctamente a las once de la noche, pero en cualquier momento podía interrumpir la sesión.
En ocasiones lo hacía después de una hora. Otras veces, mucho antes.
Cuando me levantaba por la mañana, descubría que la batería no había alcanzado el porcentaje que necesitaba.
Un viaje a Andorra terminó de agotar mi paciencia
La situación llegó a ser especialmente desesperante antes de uno de mis viajes a Andorra.
Necesitaba salir con la batería cargada, pero aquella noche el coche interrumpía la carga cada cinco o diez minutos.
Tuve que permanecer pendiente del teléfono, reanudando las sesiones continuamente, en lugar de descansar antes de un viaje de aproximadamente nueve horas.
Finalmente salí con un porcentaje de batería inferior al que quería.
Y esto es algo que considero inaceptable en un coche eléctrico.
La carga es una de las funciones más importantes del vehículo. No puede convertirse en una lotería cada vez que lo conectas.
La aplicación de Renault parece estar detrás de los problemas de carga
Después de realizar numerosas pruebas, empecé a sospechar que el origen estaba en la aplicación oficial de Renault o en su interacción con el software del vehículo.
El problema no se producía únicamente con mi cargador habitual. También había observado comportamientos similares en otras instalaciones.
Cuando finalmente llevé el coche al taller, una de las operaciones que realizaron fue restablecer el sistema.
Como consecuencia, el vehículo quedó desvinculado de la aplicación.
Y aquí ocurrió algo bastante revelador.
Desde que dejé de utilizar la aplicación de Renault, he podido cargar el coche durante tres semanas sin sufrir ninguna interrupción.
Es una observación que refuerza considerablemente mis sospechas, aunque todavía no permite identificar con certeza qué componente del software provoca el fallo.
El problema es que ahora tengo que prescindir de funciones que deberían estar disponibles.
No puedo consultar determinadas informaciones del vehículo desde el móvil ni utilizar con normalidad las funciones conectadas que ofrece Renault.
Y la programación de carga he tenido que trasladarla al cargador V2C.
En definitiva, he encontrado una manera de evitar el problema, pero no considero que renunciar a la aplicación oficial sea una reparación satisfactoria.
Segundo problema: los discos de freno están arañados
Otra incidencia que he sufrido prácticamente desde que compré el coche está relacionada con los frenos.
Durante la conducción, especialmente al circular por rotondas, aparecía un chirrido bastante molesto.
Al observar los discos descubrí que presentaban unas hendiduras y marcas visibles.
Según la explicación que recibí en el taller, el problema estaba relacionado con un elemento metálico de sujeción de las pastillas que sobresalía y rozaba con el disco.
Durante la intervención corrigieron ese contacto.
Hasta aquí, perfecto.
El problema es que los discos ya habían quedado marcados.
Y cuando pregunté qué ocurriría con ese deterioro, me explicaron que con aproximadamente 2.000 kilómetros adicionales de uso las superficies podrían ir alisándose por el contacto con las pastillas.
Sinceramente, no me quedé satisfecho con esa respuesta.
Estamos hablando de un vehículo prácticamente nuevo, que ha sufrido un problema de rozamiento que no debería haberse producido.
Además, después de la intervención sigo escuchando algunos ruidos en determinadas circunstancias.
¿Deberían sustituir los discos de freno en garantía?
Lo que quiero es que se compruebe correctamente el estado de los discos y las pastillas.
Si las hendiduras afectan a su funcionamiento, están fuera de las tolerancias del fabricante o constituyen un defecto cubierto por la garantía, considero que deberían sustituirse los componentes afectados.
No me parece razonable conformarme con eliminar la causa del rozamiento sin comprobar también las consecuencias que ha provocado.
Y menos todavía cuando estamos hablando de un componente tan importante para la seguridad como los frenos.
Tercer problema: los puertos USB-C han dejado de funcionar
Otra avería, aunque bastante menos importante, apareció hace aproximadamente dos o tres meses.
Los puertos USB-C del habitáculo dejaron de funcionar.
Puede parecer una tontería, pero utilizo estas conexiones con frecuencia para cargar el teléfono.
Además, el sistema de carga inalámbrica del Scenic nunca me ha convencido demasiado.
En mi experiencia, el móvil comienza a cargar, después se desconecta y no siempre mantiene una carga estable.
Por eso utilizaba habitualmente los conectores USB-C.
Cuando dejaron de funcionar, añadí también esta incidencia a la visita al taller.
Me explicaron que necesitaban sustituir el componente correspondiente y que estaban pendientes de recibir el recambio.
Sin embargo, cuando grabé el vídeo ya habían pasado aproximadamente tres semanas y todavía no tenía noticias sobre la llegada de la pieza.
Lo que me molesta no es únicamente la espera. Es no recibir información sobre el estado de una reparación pendiente.
Cuarto problema: el aire acondicionado del Renault Scenic no enfría bien
Este verano he descubierto otro problema que me preocupa bastante.
El aire acondicionado de mi Renault Scenic E-Tech no consigue enfriar el habitáculo como espero.
En pleno agosto, viajando cuatro personas, he tenido que configurar el climatizador a la temperatura mínima y con el ventilador prácticamente al máximo para conseguir una temperatura soportable.
Y eso no me parece normal.
Estoy acostumbrado a probar coches de diferentes marcas y precios, incluidos eléctricos bastante más económicos, y muchos consiguen enfriar el interior con mayor rapidez.
Incluso el Renault Twingo E-Tech que me dejaron como vehículo de sustitución me transmitió una sensación de enfriamiento más eficaz.
El compresor también hace demasiado ruido
A esto hay que añadir el ruido del sistema de climatización.
Cuando el compresor funciona con intensidad, el sonido que percibo desde el exterior es especialmente elevado.
Hasta el punto de que me resulta llamativo para un vehículo eléctrico de esta categoría.
Durante la visita al taller expliqué ambos síntomas: la falta de capacidad de enfriamiento que percibo y el ruido del compresor.
La respuesta que recibí fue que habían comprobado la temperatura del aire en las salidas y que los valores eran correctos.
Pero aquí es donde no estoy de acuerdo con la forma de evaluar el problema.
No basta con medir la temperatura de salida del aire
Que el aire salga a una determinada temperatura no demuestra por sí solo que el sistema esté funcionando correctamente en todas las condiciones.
También importa cuánto tarda en alcanzar esa temperatura, qué capacidad tiene para enfriar el habitáculo y cómo se comporta cuando el coche está muy caliente.
Por ejemplo, en una prueba reciente que realicé al Renault Twingo E-Tech conseguí reducir la temperatura interior de unos 32 °C a aproximadamente 21,1 °C en la zona delantera durante cinco minutos de climatización.
Me gustaría realizar una prueba equivalente con mi Scenic, utilizando el mismo procedimiento, para comprobar objetivamente las diferencias.
También considero razonable que el taller valore si procede comprobar la cantidad de refrigerante, las presiones del circuito, los sensores y el funcionamiento del compresor.
Una carga incorrecta de refrigerante puede afectar al rendimiento, pero no es la única causa posible de una climatización deficiente.
Mi petición es sencilla: que se investigue el problema y se descarte una avería mediante comprobaciones técnicas.
Mi experiencia con el servicio oficial Renault
Después de acumular estas incidencias decidí solicitar cita en el taller oficial.
Tuve que esperar aproximadamente tres semanas para poder llevar el coche.
Quiero destacar que la persona responsable de vehículos de ocasión que me vendió el Scenic se ha portado muy bien conmigo desde el principio.
Me avisó cuando apareció la oportunidad de comprar el vehículo, me ofreció un buen trato y, durante esta visita, me facilitaron un Renault Twingo de sustitución.
Por su parte, no tengo ninguna queja.
El problema llegó con la comunicación y las soluciones ofrecidas durante el proceso de reparación.
Dejé el coche un martes y pasaron los días sin recibir información clara sobre su estado.
El miércoles intenté contactar varias veces por teléfono y finalmente decidí acercarme personalmente.
Allí encontré mi Scenic aparcado en las instalaciones.
Al día siguiente regresé para hablar con el responsable del taller y conocer qué habían hecho.
Fue entonces cuando recibí las explicaciones sobre los discos, el aire acondicionado, el restablecimiento del sistema y el recambio USB pendiente.
Mi sensación al salir fue que ninguno de los problemas principales había quedado resuelto de una manera que me ofreciera tranquilidad.
¿Están preparados los talleres tradicionales para reparar coches eléctricos?
Esta experiencia me ha hecho reflexionar sobre algo que llevo tiempo comentando en el canal.
Durante años hemos escuchado que comprar un coche de una marca europea consolidada ofrece una mayor tranquilidad que apostar por un fabricante chino recién llegado.
Se habla de la red de talleres, la disponibilidad de recambios, la experiencia del fabricante y el servicio posventa.
Y reconozco que todos esos argumentos influyeron en mi decisión de compra.
Pero ahora me encuentro con una situación que no esperaba.
Tengo un vehículo prácticamente nuevo, de una marca con décadas de presencia en España, y sigo esperando soluciones para problemas que considero importantes.
Esto no demuestra que todos los talleres Renault funcionen igual, ni que las marcas chinas ofrezcan necesariamente una mejor atención.
Pero sí demuestra algo: comprar una marca europea no garantiza por sí solo una experiencia posventa perfecta.
Y tampoco deberíamos dar por hecho que un coche chino tendrá una mala garantía o un servicio técnico deficiente únicamente por su procedencia.
La preparación de los técnicos, la disponibilidad de herramientas, los procedimientos de diagnóstico y la atención al cliente son aspectos que deben valorarse en cada caso.
¿Qué pasará cuando termine la garantía?
Esta es una de mis mayores preocupaciones.
Ahora mismo tengo la tranquilidad de que el coche está dentro del periodo de garantía aplicable.
Pero ¿qué ocurrirá cuando termine?
Si una incidencia de software relacionada con la carga sigue sin resolverse, podría convertirse en un problema importante de cara al uso diario o a una futura venta.
Imaginemos que vendo el Scenic y su nuevo propietario instala la aplicación oficial de Renault.
Si vuelve a experimentar interrupciones de carga, estaríamos hablando de una incidencia que yo ya conocía y que debería comunicarle.
Lo mismo ocurre con el estado de los discos de freno o con el funcionamiento de la climatización.
Por eso quiero que las incidencias queden documentadas y se resuelvan correctamente mientras el vehículo está en garantía.
De hecho, después de esta experiencia, estoy valorando seriamente vender el coche antes de que termine ese periodo.
¿Me arrepiento de haber comprado el Renault Scenic E-Tech?
Curiosamente, no estoy descontento con el coche en sí.
Y esto es algo que quiero recalcar porque sería muy fácil convertir esta experiencia en una crítica general al Renault Scenic.
Mi Scenic es un vehículo que me encanta conducir.
Es cómodo, tiene muchísimo espacio interior, ofrece una autonomía excelente y sus prestaciones son más que suficientes para mis necesidades.
Su batería de 87 kWh me permite viajar con tranquilidad y, después de aproximadamente 28.000 kilómetros, sigo disfrutando de su conducción.
Si tuviera que valorar únicamente el coche, le daría entre un 7 y un 8 sobre 10.
Pero si tengo que valorar mi experiencia posventa hasta este momento, la nota sería completamente diferente.
Porque una buena experiencia de propiedad no depende únicamente de lo agradable que sea conducir un coche.
También depende de lo que ocurre cuando aparece una avería.
Mi conclusión: la garantía debe ofrecer soluciones, no más preocupaciones
He decidido contar esta experiencia porque creo que puede resultar útil a otros propietarios de coches eléctricos.
No pretendo afirmar que todos los Renault Scenic E-Tech tengan los mismos problemas que el mío.
Tampoco quiero señalar personalmente a ningún trabajador ni cuestionar la profesionalidad de todos los talleres de una marca.
Estoy contando lo que me ha sucedido con mi vehículo y las respuestas que he recibido hasta ahora.
Lo que sí tengo claro es que cuando compramos un coche prácticamente nuevo, esperamos que la garantía nos aporte tranquilidad.
Y no deberíamos tener que investigar por nuestra cuenta, realizar múltiples pruebas o renunciar a determinadas funciones para conseguir que el vehículo funcione correctamente.
Quiero que revisen los discos de freno y solucionen su deterioro si corresponde. Quiero recuperar los puertos USB-C. Quiero que comprueben a fondo la climatización. Y, sobre todo, quiero poder utilizar la aplicación oficial de Renault sin que se interrumpa la carga.
Seguiré contando lo que ocurra, tanto si Renault consigue resolver todos estos problemas como si continúan pendientes.
Porque mi objetivo no es hablar mal de una marca. Mi objetivo es compartir mi experiencia real, con las cosas buenas y las malas.
Y si estás pensando en comprar un coche eléctrico, sea europeo, chino o de cualquier otra procedencia, mi consejo es que no valores únicamente el precio, la autonomía y el equipamiento.
Infórmate también sobre el servicio posventa, la garantía y la experiencia de otros propietarios.
Porque un coche puede ser fantástico para conducir y, aun así, convertirse en una fuente de preocupaciones cuando necesitas llevarlo al taller.