La UE quiere fijar un precio mínimo a los coches eléctricos chinos y el que paga eres tú
Últimamente parece que cada vez que el coche eléctrico empieza a funcionar de verdad, alguien en Bruselas decide “arreglarlo”. Y no, no para hacerlo más accesible, sino para complicarlo un poco más. La última idea brillante es esta: quitar los aranceles a los coches eléctricos chinos, pero imponerles un precio mínimo.
Así, sin cortarse un pelo. Antes la excusa eran los aranceles. Ahora directamente hablamos de que el precio de los coches no lo pondrán los fabricantes, sino los políticos. Y claro, eso tiene consecuencias. Para ti y para mí.
Qué está planteando la Unión Europea exactamente
Según varias informaciones recientes, la UE está negociando con un sistema de precios mínimos pactados para los coches eléctricos importados.
La idea es sencilla sobre el papel: en lugar de aplicar aranceles, se permitiría la entrada de coches eléctricos chinos siempre que no se vendan por debajo de un precio acordado con Bruselas. Cada modelo tendría su propio precio mínimo, que además tendría que ser aprobado por la Comisión Europea.
Vamos, que ya no hablamos de libre mercado. Hablamos de precios intervenidos.
Antes aranceles, ahora precios mínimos: mismo objetivo, otro disfraz
Hasta ahora la excusa era clara: “los chinos reciben ayudas del gobierno y venden barato”. Con eso se justificaron los aranceles de 2024, que afectaron de forma muy distinta según la marca.
Algunas salieron relativamente bien paradas. Otras, directamente, fueron crujidas. Y eso se ha notado muchísimo en ventas, sobre todo en coches eléctricos.
Ahora la estrategia cambia, pero el objetivo es el mismo: frenar a las marcas chinas para que los fabricantes europeos puedan seguir vendiendo coches de combustión durante más tiempo.
Y aquí es donde empieza lo absurdo.
Quién va a decidir cuánto vale un coche
Un coche tiene un precio por una razón: costes de fabricación, materiales, logística, desarrollo y un margen de beneficio. Eso es lo normal.
Pero con este sistema, el precio ya no se basa en eso, sino en lo que a Bruselas le parezca adecuado.
Pongamos un ejemplo sencillo. Si un coche chino cuesta 10.000 € fabricarlo y se vende por 15.000 €, hay 5.000 € de margen. Perfecto.
Ahora imagina que la Unión Europea dice: “No, este coche no puede venderse por menos de 25.000 €”. ¿Qué pasa?
- El fabricante chino no pierde, gana mucho más.
- El coche no mejora.
- El que paga la diferencia eres tú.
Así de simple.
El efecto real en el mercado español
Esto no es teoría. Ya lo estamos viendo. Marcas que habían entrado muy fuerte en eléctrico han tenido que frenar, ajustar precios o directamente cambiar de estrategia.
¿Qué están haciendo muchas marcas chinas ahora? Muy fácil: apostar por híbridos e híbridos enchufables, porque el eléctrico puro cada vez se lo ponen más difícil.
Y eso es un problema, porque:
- Los coches eléctricos se estaban vendiendo cada vez mejor.
- La tecnología ya está madura.
- Los precios empezaban a ser razonables.
Pero claro, si vender un eléctrico competitivo en Europa se convierte en una carrera de obstáculos, las marcas no son tontas.
Los datos demuestran que el eléctrico funciona
A pesar de todas las trabas, las matriculaciones de coches con enchufe siguen creciendo a lo bestia. Cada año se duplican cifras. Los eléctricos y los enchufables ya representan una parte muy importante del mercado.
Y si miras los modelos más vendidos, la realidad es clara: los coches chinos están ahí arriba, junto con algunos europeos que sí han hecho los deberes.
Eso es lo que realmente preocupa en Bruselas. No el ciudadano, no el precio, no la transición ecológica. Lo que preocupa es que las marcas europeas menos competitivas se están quedando atrás.
Mi opinión clara y sin rodeos
Esto no es proteccionismo para protegerte a ti. Es proteccionismo para proteger a los de siempre.
Si un coche chino te ofrece más batería, mejores acabados y más tecnología por menos dinero, el problema no es del coche chino. El problema es de quien no sabe competir.
Intervenir precios no mejora productos. Solo encarece el acceso y retrasa lo inevitable.
Y como siempre, los que pagamos el experimento somos nosotros. Ni Bruselas, ni los fabricantes, ni los lobbies. Tú y yo.
Esto no va a pasar mañana. Tardará. Un año, dos… lo que quieran. Pero si sale adelante, prepárate para ver coches eléctricos más caros sin ninguna mejora real.
Así que nada, gracias a nuestros queridos políticos por pensar tanto en nosotros. Aquí estaremos, como siempre, para apechugar.
Si te gusta este tipo de análisis claros y sin filtros, ya sabes: suscríbete y seguimos hablando de coches eléctricos como toca.
Nos vemos en el siguiente.




